Todo me invita a escribir esto.Sí, las ideas deprimentes (o depresivas) andan como flotando en el aire y es muy pero muy fácil atraparlas, metérselas a la boca y tragárselas, saboreándolas despacito...Pero llega un momento (siempre llega un momento para cualquier cosa) en que hay que vomitar, tirarlo todo afuera, pero con el cuidado de no ensuciar a quien pasa a nuestro lado. Sí, las ideas "malas" existen, están, qué se les va a hacer. Pero hay que tener la delicadeza de pedir permiso, retirarse sin ruido, buscar algún lugar que al menos por un segundo nos pertenezca a nosotros
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