Partiendo de un hecho "c" (único, esencial, sin duda relevante y dudosamente igualable), que situaremos a la altura del pecho, aunque bien podría estar en la garganta o las tripas, se puede intentar una explicación más o menos razonable (a pesar de que no queremos llamar a esa incomprensiva señorita Razón, ya que esto es Misterio puro y sudorosa Vida, nada más que eso).De "c" brota una especie de pena "a", que lo mismo está en los dientes que en los ojos. Duele y se comunica como llanto por las noches o vómito en las mañanas. Se adormece con bebidas
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