Vos sabés que llegó el invierno. Que estás hasta la poronga porque te fifó marzo. Que no tenés estabilidad emocional ni laboral y que llegás a tu casa a hacerte una puta sopa para uno de tomate que te deja con una acidez malévola, hermano, hermana. Que estás más sólo que Menem comiendo locro a las cuatro de la mañana. Descongelando el locro en microondas, ché. No sabés el olor a pata.
Pero shó te digo: el estilo que se lleva lo impone el loro. No sacás nada con vociferar como loco de patio contra la que te parió. Mirá
... Leer más