Pájaro muerto.
Para, y sólo para, Ruy Díaz de
Vivar.
El oficial sigue esperando de
rodillas que ella abra los ojos.
Hace frío. La camioneta susurra
cosas incomprensibles más allá, dispuesta a partir cuando él lo requiera. No
pensó bien las cosas y se considera perdido. Doblemente perdido.
Súbito, ella abre los ojos.
—Cúrate, basura de mierda. Loca de
mierda. Me has cagado.
Ella sonríe, no queda más ocasión
para el éxito de su plan.
—¿Creías que iba a ayudarte? Ilusa
—después de susurrárselo al oído el oficial corre rumbo a la camioneta, grita—.
¡Chibola ilusa! ¡Ilusa!
Todo acaba.
Ahora
... Leer más