Ignoro cómo pudiste encontrarte con ella en ese verdadero bosque humano, aquel donde te enamoraste, por decirlo más suavemente, y al poco tiempo de conocerla haberla preñado. ¡Que inconsciencia tan grande la de ambos! Sin siquiera saber donde vivirían, ni cómo criarían a su prole, no hallaron mejor alternativa que encementarlos en mi propiedad, seguros de que sería yo quien terminara alimentándolos cual fueran propios, como viles parásitos.
.
De pronto, saliste de escena, perdiéndote y dejándonos confundidos por tantos días como son un mes entero. Reconozco que no había podido sacarte de mi cabeza, ya que más que mal
... Leer más