1.- Siempre me he preguntado cuántas malas decisiones de la vida son culpa de la caña. Y si tomamos en cuenta la cantidad de alcohol que tomamos, podemos suponer de buena manera que probablemente la publicidad que vemos, las construcciones que tenemos, el arte que hacemos, las medidas que tomamos, muchas veces están desarrolladas bajo la influencia de esa maldita.
Odio la caña. Soy bohemio, me gusta el vino porque el vino es bueno, me gustan las conversaciones que se lubrican con algún tipo de alcohol. Pero detesto la caña. Porque generalmente viene con tristeza, vaguedad mental, cierta pesadez y
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