Muerte todo te debo, muerte todo me debes, muerte estamos en guerra. ¡No!, la verdad es que no que tenemos conflicto alguno. Yo no te temo, tú no me temes. Es más, nos llevamos bien. Íntimos no, no para tanto, pero sí, nos toleramos. Tu allá, yo aquí, cada uno en su lugar y de enroques ni hablar, pero si de coqueteos, como cuando te digo ¡Hola Fea!, pero de puro cariño te pongo ese apodo, no faltaba más, si yo a mi mismo Feo me digo, es como nombrarte mi doble etéreo. Porque de ser etérea, lo eres y
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