En este proyecto de por sí extenso
nada se dice sobre la explotación de los animales, incluyendo a mascotas, que
tras una vida de leal servicio a tutores humanos terminan abandonados o
sacrificados; no se menciona ni una sola vez la palabra tortura, práctica
frecuente y sancionada en los ridículos rituales de iniciación de muchos
jóvenes chilenos; para nada se menciona la extendida práctica de violentar
sexualmente a los animales domésticos. Al contrario, se eliminan las penas privativas de libertad
-que sí están contempladas en la ley actual- y se las reemplaza por inefectivos
servicios comunitarios.
Creo que es urgente ... Leer más