Mi clon
José B.
AdolphLa idea era la siguiente: iba a enfrentarme conmigo mismo.Habían
pasado los dieciocho años de prohibición estipulados en el contrato, un
contrato que no sé porqué he cumplido meticulosamente, cuando en la
realidad carece de toda fuerza legal. Sabemos que toda la operación fue
clandestina, pero sospecho que los abogados del laboratorio de Sigmund
Klein algo tienen que haber urdido para que pueda existir tal contrato
y, más aún, para que pueda ser de ejecución obligatoria. Y aún si así
no fuera: había otros métodos, como se verá.Veinte años antes,
cuando a los diecinueve años me diagnosticaron
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