Taimado surge, sin entretanto aparecer: apenas fabricado.
Crece, desarrollase, sin todavía mostrar su facha
al mundo.
Desde adentro comienza a dar señales de vida,
la guata crece despacio, pulsa, arrítmica.
Pasa el
tiempo y comienza a moverse, el cuerpo de pronto nota la existencia de un ser
viviente, inquieto.
De a poco constituyese heroicamente dentro de
nuestras propias entrañas (sub)humanas.
Se alimenta de
aquella rica comida de abuela, de aquél kuchen de nueces, de jugo de chirimoya,
de helado de pistacho con calda de chocolate, o tal vez una nutella, latas
enteras de papas fritas sabor ají, sandía con yogur…
... Leer más