A veces escribir permite ordenar
mis pensamientos. Solía antes hacerlo a menudo en una hoja de cuaderno. Cuando
terminaba, daba las gracias y pedía solución, luego, lo botaba a la basura.
Siempre me sirvió, pero dejé de
hacerlo. Eran escritos de tal confidencia que no podían perdurar en el tiempo,
debían ser eliminados, no sólo por mi bien, sino por la incidencia que podrían
llegar a tener…
Si, mi vida está llena de
secretos, desde pequeña tuve que aprender a guardar silencio, a querer gritar
lo que rompía mis tejidos más internos y a poner la frente en alto… Hoy
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