Tras escribir sobre
la protectora de Santiago -Quién mató a los perros de la protectora-,
he recibido una enorme cantidad de comentarios, muchos de ellos negativos,
algunos envenenados. Me han reprochado no saber guardar silencio y comportarme
inoportunamente, llamando la atención sobre cosas que es mejor que la opinión
pública no sepa -no ahora. Por eso, algunas descerebradas me estiman enemigo de
su causa animalista. Algunos me han incluso amenazado. Otras, con llevarme a
tribunales por presuntas injurias y calumnias. Muchos quieren que me calle.
Algunas han amenazado incluso a una amiga mía, por el imaginario delito de comentar o
... Leer más