Te miro y te respondo. Podría no hacerlo, nadie me obliga a responder nada a nadie.
¿Por qué te respondo? Quizás porque a mi me interesa conversar de comunicación, me siento competente para hacerlo y me gusta que me reconozcan esa competencia al hacerme ese pedido precisamente a mi; o porque me gusta sentir que soy un tipo educado que no deja de responder a la gente, salvo que no pueda; o soy el tipo de persona que se siente obligado a responder si se dirigen a ella. Ahora, no te quepa la menor duda que tú me produces algo
... Leer más