Recibí esta lección hace muchos años - ¿30?- de Enrique Correa: siempre hay que poner el acento en lo principal. No hay que afanarse por lo que no es principal. Lo principal es lo que permite desenredar lo que ocurre e incidir en lo que está pasando. Consejo que aprecio hasta el día de hoy, tal como aprecio al consejero.
Con el tiempo he descubierto que poner el acento en lo principal no es un eslogan superficial, constituye una difícil y sofisticada práctica en la cual nadie se gradúa realmente. No es llegar y hacer. En primer lugar, es necesario
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