Sigo, paseándome por Chillán, pensando en el espacio de lo vivido y recordado.
La plaza Santo Domingo en mi Chillán parece un bosque, o un potrero. Es lo hermoso de estas plazas segundonas provincianas que, por no ser LA PLAZA DE ARMAS, agarran - if at all - el fondo de la olla de los recursos municipales, habiéndose puesto a salvo así de las aficiones cementeras algo facistonas de los afanes ornamentales de nuestro alcaldes - droite et gauche - (un endemoniado se demuestra por su dominio de lenguas, como se está danto presente testimonio). Lugar de tierra suelta que
... Leer más