Mirenla
bien, ella es una de mis predilectas en el camino, al comienzo cuando
llegó aproximadamente casi dos años, llegó muy insegura, sin ganas de
vivir, cada vez que yo intentaba acercarme ella se escabullía,
arrancaba en forma desesperada. Me dolía que lo hiciera, de seguro se
sentía tan inferior por su incapacidad visual. Cuando nos dirigíamos a
ella, la llamábamos,la perrita de la curva, la tuerta...y a mis oidos
sonaba como soberbio, como que le faltaba el respeto, entonces le decía
la tuertita, de a poco empezó a tomar confianza, venía a mi corriendo,
pero al momento de acercarme
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