Nach- Nada ni Nadie.
Hoy sucumbí.
No había nada delante de mí y
a mi lado mucho menos.
Me desterré
en un par de segundos de tiempo de reloj y
me dejé caer.
No siempre la sensatez es compañera,
no se puede ser siempre valiente.
Quise estar sola,
alejarme de todos,
ser una ermitaña entre las montañas de mi mente.
Volvió pronto el pálpito
me obligué a recordar
a sentir,
a carecer.
Tuve miedo, luego llegó la pena, y por último el
aire para seguir.
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