Esa noche hacía frío, había llegado recién a mi hotel:un 2 estrellas cerca del Moulin Rouge y Montmartre. Las luces que anunciaban la Navidad brillaban con más fuerza que nunca y yo, emocionada por mi primera experiencia en solitario, en mi ciudad favorita, decidí que esa sería mi gran noche... Después podría alimentarme a base de crepes y sopas de cebolla, pero esa noche sería para mí y me daría un gran gusto. Fue así como llegué a un pequeño Bistrot cerca del hotel, me senté en la mesa con la mejor vista y me puse a revisar la carta.
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