Padre nuestro, que habitas en nosotros. Te extiendo una mano a través de estas palabras, porque es así como siento que puedo comunicarme directamente contigo. No me pierdo tanto como de otra forma lo haría, y puedo mantener la concentración en nuestra conversación. Sigo sin entender o tener certezas sobre el misterio de tu existencia, pero al menos no me importa tanto, y prefiero más bien intentar hablarte aunque no entienda los mecanismos mediante los cuales mi energía se funda con la tuya...
Quiero ser plenamente honesto, aunque sea contigo. No quiero sentir que estoy huyendo, ante ti ni ante
... Leer más