Es agobiante tener que pasar por el trago amargo de extrañar mucho a una persona sumamente importante en tu vida. Han pasado días desde que partió y yo aún sigo contando las semanas, los días, las horas, los minutos y los segundos que faltan para volverlo a ver. Es difícil acostumbrarse a no estar siempre con ese individuo que puede cambiarte el humor en un segundo y es muchísimo más difícil entender la diferencia entre su vida y la de cualquier otra persona comun y silvestre.
Llevo tres años tratando de sobrellevar este tipo de relación, que si bien no
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