Un extranjero que iba tambaleándose se subió a un tren con destino a Barcelona. “¿Vamos a Madrid, verdad?”, masculló al pasajero que lo acompañaba mientras se apoyaba en su hombro. Tras quedarse tranquilo, se desplomó en un asiento que estaba libre y se puso a dormir la mona. De haber sabido sus compañeros de viaje que ese chaval de 23 años creía que se dirigía a la capital para fichar por el Real Madrid, se habrían reído a carcajadas. En cambio, si los seguidores
culés presentes hubiesen sabido que, en realidad, sí que iba a firmar un contrato con un
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