Autor: Francisco Mateos, LC
El amor de Dios es como el de una madre y nunca se agota. Está en nuestras manos aceptar ese amor o rechazarlo.
"Como el niño que no sabe dormirse sin tomar la mano de su madre, así mi corazón viene a ponerse sobre tus manos al caer la tarde. Como el niño que sabe que alguien vela su sueño de inocencia y esperanza, así descansará mi alma segura sabiendo que eres Tú quien nos aguarda", José Luis Martín Descalzo.
Los niños son increíbles. Sencillos, alegres, espontáneos. No tienen vergüenza de nada. Pero también
... Leer más