Para tí:
Busca un sillón cómodo y toma un espejo, y mientras descansas observa con detenimiento tus ojos, tu boca, tu nariz, tus orejas y cepilla tú cabello, mueve tus piernas y siente el chasquear de tús dedos. Este recorrido es sólo el comienzo para reflexionar y entender que no puedes darte el lujo de sentir tristeza, pues tús sentidos están dispuestos a activarse sí tú los activas.
Busca rápidamente un reloj, él te mostrará de manera clara que sus manecillas avanzan y que no retroceden jamás, te advierte con su tic tac que no debes detenerlo pues quieras o
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