Y esos pájaros parlanchines
Bañándose en el rocío de la cascada,
Y esos picos alborotados
Enamorando las simétricas gotas
Únicas de auténtica pasión.
Todo marcha, todo transita
A la voz maternal
Sobre las alfombras aceitunadas.
Alas y raíces
Cóndores y una sublime montaña.
El viento a la lanza le canta en verso
Con silbidos de violines
Vals acariciante entre las nubes de algodón.
Y ésta ola de pies arrullando
Este paraíso de azucenas sobre el piso,
Estas mismas bocas alucinantes
De estrellas y de lirios.
¡Ay, vino de la viñeta!
¡Ay, vino del glorioso celestial!
¡Ay, bendita sed sin sed!
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