El Ateo y el oso
Un ateo estaba paseando por un bosque, admirando todo aquel "accidente de la evolución" había creado: "¡Pero qué árboles más majestuosos, qué poderosos ríos, qué bellos animales¡" ¡Y todo esto ha sucedido por casualidad, sin ninguna interferencia de nadie¡ ¡Solo las personas débiles e ignorantes, por miedo a no conseguir explicar sus propias vidas y el universo, atribuyen a una entidad superior toda esta maravilla¡" Cuando caminaba a lo largo del río, oyó un ruido entre los arbustos que dejaba atrás.
Se dio vuelta para mirar, y vio a un corpulento oso, de dos
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