Las manos sujetan con firmeza el tubo de acero de tres metros que une piso y techo. Mantiene su cuerpo en posición vertical. La fuerza de sus brazos es el impulso que le permite despegar los pies del suelo y girar suavemente alrededor de la barra metálica. A los cinco minutos de empezar, las mejillas sonrojadas y el sudor en la frente evidencian el desgaste físico.
“Siempre y cuando mantengas tu centro de gravedad lejos del tubo vas a girar”, asegura Janis White, instructora de pole fitness de Gravity Studio, en ciudad de México, tras ejecutar los movimientos básicos del
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