El grosero chiste, cuenta que una familia era tan pobre que no tenía siquiera “intemperie”, entonces, a cierta hora de la noche, cuando sabían de su paso por el barrio, el nene salía a la vereda y le avisaba a su mamá: ”Mami, mami, ahí viene el recolector de basura”. Y la mamá desde adentro le respondía: ”Qué suerte nene, decíle que deje dos bolsas”. Hasta aquí sería un chiste de muy mal gusto e imposible de creer en la vida real, pero basta que recorramos un poco las calles del país en horarios nocturnos, desde el norte al sur,
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