Los nutrieros
Rodolfo Walsh
Renato oyó los tiros. Volaron patos y garzas, y en la lejanía una nubecilla de humo azul se desguedejó lentamente en la quietud infinita de la tarde.
Al filo de la noche volvió Chino Pérez, ceñudo y silencioso. Traía a remolque un bote pintado de rojo, con las letras blancas en el costado de babor: "San Felipe"
-Lo encontré -explicó, sin mirar a Renato-. Creo que es de la estancia.
Y añadió al cabo de una pausa:
-Se habrá cortado el amarre.
Renato se incorporó lentamente, fumando su pipa, y acercose a
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