Algún día, de algún año, DOS me trajeron para emprender un largo viaje. El principio se empapó de aguas de colores, quietas, seguras, corriendo siempre adelante. El fin no importaba, no cabía en mi cuerpo, ni en mi alma.
Algún día, de algún año, empecé mi propio viaje, siempre con las miradas atentas y sin sueño de DOS. El principio se empapó de aguas turbias, oscuras, ruidosas, inestables, corriendo siempre en todos los sentidos. El fin no se veía aunque quería verse; era algo abstracto, inalcanzable... a pesar de la búsqueda incesante de mi cuerpo y de mi alma.
Algún
... Leer más