Soy solo una onomatopeya, en un mundo ruidoso. Algo que pasa desapercibido.
La onomatopeya del perro aplastado por un coche, la caída de un vaso. Un chasquido de rama seca. Un trago mal dado.
Una tos. Una enfermedad. Algo convulso e involuntario en un mundo que me asorda y roba mi voz y sonido.
Soy uno con la basura auditiva. Un ruido más que no destaca ni trasciende más allá de unos centímetros al filo de una oreja sorda.
Soy el ¡oh! de lo que falta, de lo que no tengo.
Soy el ¡ooooh! de un público decepcionado.
Soy un
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