– El final se acerca... – dijo la mujer de pelo liso, tez blanca y con escote que dejaba ver un poco la parte de al medio de su pechos redondos, que daba la tentación de tocarlos y a la vez un miedo aterrador, si intentabas profanar dicha parte sin su consentimiento.
Estaba confundido, no sabía en que lugar me encontraba y no era el único que estaba ahí. Pero algo era seguro, todos escuchamos ese llamado que sonaba en nuestras cabezas, una y otra vez, como sí fuera una canción, que nos estimulaba para evocar imágenes en nuestra mente.
... Leer más