A veces pienso que sí, las razones son infinitas. Sin embargo, entro a dudar cuando recuerdo las largas esperas para tener respuesta de las cartas enviadas por correo,además que tenías que escribirlas a mano y con letra clara. En ese mismo sobre se enviaban fotografías, y mechones de pelo. Ah! Olvidaba la carta perfumada y como aún era adolescente a hurtadillas tomaba un poco de carmín de mamá y colocaba mis labios sobre la paciente hoja, que había soportado lágrimas y borrones, y luego esperar respuesta que la verdad era a veces eterna...!
El otro punto es el conocimiento,diría que
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