La primera vez que fuimos a la casa de Silas, no llevamos nada y ellos nos tenían un festín que incluía chapatis, mandazis, porotos verdes, tomates e, incluso, su esposa mató a un pollo para que lo comiéramos. Así que nos sentimos mal porque no le habíamos llevado nada, sólo nuestra presencia. Y, por el mismo motivo, se nos ocurrió llevarles algo la siguiente vez que nos invitaran.
En Chile y, en general en los países occidentales, se estila llevar un chocolate, una botella de vino o, bien, el postre cuando te invitan a comer a una casa. Sin embargo,
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