El que diga que nunca ha tenido malos pensamientos es un gran mentiroso, además que se está privando de conocerse así mismo. Es como sacudir ese villano que todos llevamos adentro, y pedirle que se quede.
La beatería no debe entrar jamás en tú esencia, taparse los ojos con vendas gruesas para no dejar pasar el más mínimo mal pensamiento es de inadaptados, y tarde que temprano tendrán que aceptar el disfrute que se tiene al tenerlos, solo que al reaccionar puede ser un poco tarde y se habrán privado realmente de vivir plenamente.
Otra cosa es, obviamente tomar caminos
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