Esta mañana he salido con mi perra a dar su acostumbrado, normal y diario paseo matinal. Eran las 9:00h. de la mañana.
El césped del campo de fútbol de la pista de deportes que tengo delante de casa estaba completamente blanco. Parecía como si hubiera caído una pequeña nevada.
- ¡Buena rosada¡ -he pensado nada más verlo.
Los coches aparcados por las inmediaciones de casa, casi totalmente blancos. Y de mi boca salía un vaporcillo que parecía que me estaba arreando un caliqueño de un palmo de largo.
El sol brillaba con fuerza en lo alto. El cielo, de un
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