Ayer hacía un poco de viento. Bueno, mejor dicho, ayer hacía
VIENTO. Y ayer me fuí a una población cercana a la mía, a un taller de un amigo, a cambiarme la rueda trasera de la moto, que ya la tenía pidiendo socorro.
Me la cambiaron y me volví a casa.
Pero, ¡¡ay, Señor, que siempre tenemos un pero...el viento había subido de tono, de fuerza, de intensidad...y ese maldito viento me llevó por la calle de
La Amargura hasta casa.
Iba echado, prácticamente, encima del depósito de mi moto, con el pecho aplastado encima del susodicho depósito para evitar
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