El día que tú despiertes yo habré cumplido ya diez años de muerto. Notarás, acaso, que en este manojo de palabras tu voz se quiebra, tu piel estalla en burbujas de aire diminuto y tu mirada vagabunda al fin da conmigo, pero ¿qué utilidad?, si ya mis manos –que en otrora fueran sólo para tu cuerpo-, entonces más heladas que nunca, se habrán unido fielmente a esta heredad, así como tu mirada lacrimosa se irá soldando, paulatina e inadvertidamente, a este mi punto final
(.)
Tu respetuoso amigo y S. S. Q. B. S. M. ... Leer más