PRIMER CENTÓN
Cuerpo de mujer, blancas colinas, muslos blancos
En su llamada mortal la luz te envuelve
En ti los ríos cantan y mi alma en ellos huye
Innumerable corazón del viento
Para tus manos suaves como las uvas
Más allá de tus ojos ardían los crepúsculos
Hago rojas señales sobre tus ojos ausentes
Soy el desesperado, la palabra sin ecos,
Pálido y amarrado a mi agua devorante
Con sus ojos abiertos entre el rocío
Es en ti la ilusión de cada día
Juegas todos los días con la luz del universo
Como todas las cosas están llenas de mi
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