FRONTERAS
De niño, bajo la lluvia fresca
de la primavera, dejaba escurrir
los pensamientos, sacaba las manos
de bolsillos, rotos, para recoger
las gotas que el cielo, dejaba caer.
Cerca de los precipicios y abismos,
de los sin querer, durmiendo en colchones
y sábanas, donde la tierra mojada
de lágrimas dejaba su olor escapar,
y los pies, jugando en el equilibrio
pisaban la cuerda sin el acantilado mirar.
El océano de lágrimas de niña
Se agita en tormentas bravías
sin temor alcanza la orilla,
cierro los ojos y el olor fresco
a tierra mojada por las lágrimas
del recordar,
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