Prómeteme que escribirás de mi, me pidió una noche, mientras estábamos caliente, desnudos sobre su cama. Todo estaba oscuro, sin embargo, yo miraba sus ojitos brillosos de tanto estoicismo. Le di un beso y le dije: lo prometo. Seguimos en lo nuestro, en la humedad, en la calentura, en el sexo extraño que tuvimos. Nos dimos hasta sentir calambres, sin embargo aguantamos.... hasta el final.
Fue la única promesa que pude cumplir...
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