Fernando Viveros / Filósofo
Una queja demasiado repetida dice que primero se vota por candidatos llenos de sonrisas y de promesas. Después de elegidos los más votados, ya convertidos en flamante autoridad, “si los conozco ni me acuerdo”.
La queja sirve como un desahogo momentáneo. Los muy buenos para quejarse terminan por aburrir. ¿Por qué no encontrar otras maneras de votar, por ejemplo, donde el candidato y su promesa de trabajo no se puedan separar tan fácilmente?
Se llama VOTO PROGRAMATICO y existe en Colombia desde la Constitución de 1994.
Es una norma jurídica que obliga a los candidatos
... Leer más