Un caballero blanco por la tundra cabalgaba de prisa, era seguido por los caballeros negros.
La tundra oscura se había vuelto fría desde hace años, la noche nunca la había abandonado, y la única luz venía de la luna y estrellas, astros nocturnos cuyos rayos luminosos no eran suficientes para dar claridad a la niebla, en cuyo interior los árboles daban refugio a los sádicos ritter.
Los caballeros negros estaban cerca del jinete blanco, sacaron sus ballestas, cargadas desde hace días para dar muerte al espectral jinete, las flechas tenían su nombre, solo era cuestión de dispararlas.
Las saetas, salieron
... Leer más