Durante mucho tiempo nos enseñaron que la comunicación era un proceso lineal estructurado sobre la base de dos actores: un emisor y un receptor enlazados en un intercambio de informaciones y estímulos. Esta relación podía graficarse incluso a partir de una línea recta, con un par de aditamentos entre los actores involucrados. Así, al emisor y al receptor bastaba con añadirle un mensaje, un canal y un código para descifrar el enigma de la comunicación.Cuando el receptor comprendía -e idealmente cuando obedecía- la comunicación estaba dada. Buen modelo para describir una orden. Un transporte de palabras cargadas de significado de
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