Así comenzó mi experiencia gastronómica, fui un gran y total semifraude. Tenía 16 y en un acto de rebeldía absoluto me fui de la casa, a la cual por cierto nunca volví. Tuve la suerte de ser recibida por los papás de una amiga que me acogieron con cariño (dato aparte).
Sin embargo, fue ese tropezón el que me metió de cabeza en el mundo culinario y no por placer, sino por necesidad... necesitaba plata!!!!!!!!.
Pensé un buen rato como generar ingresos. Finalmente, yo, que había sido criada con nana y mamá no cocinera y lo más que había hecho
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