Ya tengo recuerdos, ya tengo razones para defender la vida y no repudiar más a la memoria.
Con sus pechos entre mis dedos…
A mi puta memoria que trae la vergüenza del error y el tiempo perdido.
A veces ocurre, aunque tarde más o una eternidad: que deje de odiarse el pasado, el mío.
Es normal que muramos odiando el pasado.
Habitual…
Y lucho inconscientemente contra lo que deseo, pensando que el amor es un espejismo engañoso que atravieso y del cual solo siento el abrasador calor del asfalto.
“Desconfía”, me decía con cinismo.
Antes de que hubiera crecido sabía
... Leer más