Ya no había esperanza. Los ejércitos de hombres-robots, seres orgánicos sin emociones ni ideales; más que obedecer, se acercaba al último refugio que quedaba en el desierto de Atacama, La Esmeralda. Lock sabía lo que tenía que hacer, con gran parte de sus guerreros muertos, no quería que estos terminará como La Masacre de la Escuela Santa María, esa historia que tantas veces había leído en su infancia, antes de la Gran Guerra. Lock era un guerrero de elite del Canelo Roto, que le asignaron proteger La Esmeralda y su gente de los hombres-robots, que masacraban sin piedad todo lo
... Leer más