Después de la tormenta viene la calma. Siempre se ha dicho. Después de un día brutal de viento -rachas de 134 km./h.- y de un fuerte aguacero a última hora de la tarde, llegó la calma, la tranquilidad, la ausencia casi total de viento, los cielos despejados...y el ambiente frío y gélido. Desapacible. Triste.
Y yo, con toda la moral de la que Dios me ha provisto, hice, por la tarde, la primera foto que acompaña este post, y a última hora de la tarde y después de tener todo calmado, la segunda foto que acompaño.
Como puede verse, en
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