Creo que nunca en mi vida estuve tan pendiente de los fenómenos climáticos. Bastó que me decidiera a comprar un aire acondicionado, para que en pleno verano hiciera más frío que en Alaska. En particular, en ésta semana, jamás había vivido un período tan largo en el que lluvia, sol, frío y calor convivan en simultáneo. Se larga-para. Sale el sol-llueve. Para-hace frío. Se larga-hace calor. Y así, por ejemplo, mis planes de jugar al tenis se dilataban día tras día.
La semana pasada renovamos el jardín. En realidad compramos varias macetas con plantas nuevas. También compramos plantines, tierra buena,
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