Esta noche he dormido verdaderamente mal. Me despertaba cada rato, creyendo a las dos y media de la madrugada que ya era la hora del desayuno. Vueltas y más vueltas. Y, entretanto, sueños extraños. Soñé con una cámara de fotos con dos objetivos, uno hacia delante y otro hacia atrás. El primero haría las fotos en color y el segundo en blanco y negro. Cuando fui a devolverla porque no era, exactamente, lo que yo había querido comprar, a punto estuvieron de reembolsarme sólo dos cientos euros, en lugar de los quinientos que costaba aquella joyita analógica con el enfoque
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