El verdadero amor, si de verdad queremos ejercitarlo con el Señor, solo puede entenderse de una forma: Dándose uno generosamente.
La generosidad, es un término, que puede confundirse con magnanimidad, Pero aunque ambos términos se relacionan entre sí, ellos son independientes.
La magnanimidad es una grandeza y elevación del ánimo humano en general. Santo Tomás de Aquino la describía diciendo: “El magnánimo solo busca grandes cosas dignas de honor, pero estima que los honores mismos no son prácticamente nada. No teme el desprecio si hay que soportarlo por una gran causa. El éxito no le exalta, y la falta de
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